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… ninguna de nuestras celebridades modernas nos anunciaba ni prometía
la caprichosa creación de Marisalada, las deliciosas
figuras de Rosa Mística, Pedro Santaló,
la tía María y el comandante del fuerte
de San Cristóbal; ninguna nos anunciaba ni prometía
el donaire sumo con que está pintada la simplicidad angélica
del hermano Gabriel, contrastando con la malicia diabólica
de Momo. No tiene el mismo Walter Scott
un carácter más verdadero, más cómico ni mejor
sostenido que el de don Modesto Guerrero, el comandante susodicho,
prototipo de la lealtad, de la resignación y de la benevolencia características
del soldado viejo. ¡Y con qué gracia está delineado en
cuatro rasgos el barberillo Ramón Pérez! ¡Y
el honrado Manuel, tipo perfecto del campesino andaluz, con
su inagotable caudal de chistes, y su travesura y su bondad naturales!…
…Pero la figura que irresistiblemente se lleva el mayor interés
del lector, la que siempre domina el cuadro, porque nunca nos es indiferente,
si bien casi siempre nos es simpática, es la de Marisalada.
Nada más singular, nada más ilógico, y por lo mismo acaso
nada más interesante, que aquel adusto carácter, seco y ardiente
al mismo tiempo, duro hasta la ferocidad, y capaz, sin embargo, en amor, del
más abyecto servilismo –mujer fantástica a veces como
un hada, a veces prosaica y rastrera como una mozuela–; ...
... Hay en Marisalada algo de la condición indolente
y maligna del indio de Cooper, y algo también del
escepticismo infernal de la mujer libre de Jorge Sand. ..
… En el efecto que nos produce el personaje de La Gaviota,
como en el género de interés que nos inspira, se nos figura
que hay algo del sentimiento de inquieta compasión que nos producen
ciertos dementes sosegados, pero sombríos y enérgicos, que parece
como que siguen en sus ideas y en sus actos una misteriosa inspiración,
de que a nadie dan cuenta, y en la que tienen una fe ciega; de aquí
su áspera condición, y el agreste desdén con que acogen
las advertencias y los consejos que les da lo que llamamos la cordura humana.
Al ver su fe robusta en esa voz íntima que al parecer les guía
en su oblicua carrera, al paso que la duda y el temor son la inseparable secuela
de nuestras opiniones y de nuestros actos razonables, alguna vez nos hemos
sentido a punto de preguntarnos: “¿Serán ellos los cuerdos?
¿Seremos nosotros los locos?”…
… La Gaviota será en nuestra literatura
lo que es Waverley en la literatura inglesa, el
primer albor de un hermoso día, el primer florón de la gloriosa
corona poética que ceñirá las sienes de un Walter
Scott español.
Del Juicio Crítico de Eugenio de Ochoa (1849)
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(Cecilia Francisca Böhl de Faber)
(1796 -1877)
Nació el 24 de diciembre de 1796 en Morges, Suiza, y educada en Alemania.
Hija del hispanista Juan Nicolás Böhl de Faber y
de una dama gaditanase. Se trasladó a Cádiz en 1813 a causa del
trabajo de su padre. En 1816 desposó con Antonio Planells y Bardaxi,
un capitán de infantería quien al año murió en acción.
En 1822 la joven viuda casó con don Francisco Ruiz del Arco, marqués
de Arco Hermoso, oficial de la Guardia Real. Fallecido Arco Hermoso en
1835, la ahora marquesa atravesó penosas circunstances económicas,
hasta que dos años más tarde se volvió a casar, esta vez
con Antonio Arrón de Ayala, un hombre considerablemente
más joven. Arrón de Ayala fue nombrado consul en Australia y se
embarcó en diversos negocios que le reportaron una considerable fortuna
hasta que unas especulaciones financieras ruinosas en 1859 lo empujaron al suicidio
.
Ya en 1840 la escritora había publicado un romance anónimo Sole,
en Alemán, y en 1849 su novela La Gaviota, originalmente escrita
en Francés, fue traducida al Castellano por José Joaquín
de Mora y publicada como folletín en El Heraldo. Eugenio
de Ochoa, un prominente crítico literario, ratificó el
éxito popular diciendo que la ahora llamada Fernán Caballero era
un digno rival Español de Sir Walter Scott.
Fue durante muchos años uno de los autores más leídos de
España, y su fallecimiento en Sevilla el 7 de Abril de 1877 fue motivo
de duelo popular.
sus principales novelas, denominadas por su autora con el nombre genérico
de Cuadros Sociales:
La Gaviota.
Clemencia.
La familia de Albareda.
Callar en vida y perdonar en muerte.
Lágrimas.
Elia o la España treinta años ha.
El último consuelo.
La noche de Navidad y el día de Reyes.
La estrella de Vandalia.
¡Pobre Dolores!
Un verano en Bornos.
Lady Virginia.
Simón Verde.
Más honor que honores.
Lucas García.
Obrar bien, que Dios es Dios.
El dolor es una agonía sin muerte.
Justa y Rufina.
Más largo es el tiempo que la fortuna.
No transige la conciencia.
La flor de las ruinas.
El exvoto.
Los dos amigos.
La hija del sol.
Un servilón y un liberalito.
Diálogos entre la juventud y la edad madura.
Una y otra.
Con mal o con bien, a los tuyos ten.
Dicha y suerte.
Deudas pagadas o un episodio de la guerra de África.
Cuentos y poesías vulgares.
Vulgaridad y nobleza.
Matrimonio bien avenido, la mujer junto al marido.
Promesa de un soldado a la Virgen del Carmen.
Las dos gracias o la expiación.
La farisea.
La corruptora y la buena maestra.
La maldición paterna.
Leonor.
Los dos memoriales.
Estar de más.

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