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1834 - 1886
Militar, periodista, político y poeta.
Definido como el más grande cultor de la poesía gauchesca, su obra
Martín Fierro está considerada por muchos
críticos como la obra maestra de la literatura argentina, donde se resumen
enseñanzas, saberes, reflexiones, vivencias, sentimientos, emociones, razonamientos,
deducciones y conclusiones del pensamiento del hombre común de su época
y lugar.
Hernández no solamente a sido un pensador social y político,
sino también un hábil recopilador de la sabiduría popular
cuya vida fue influenciada por el entorno político de la época:
su madre pertenecía a una familia unitaria y su padre, en cambio, militaba
en el partido federal.
Desde 1841 hasta 1845 acudió al Liceo Argentino de San Telmo donde aprendió
lectura y escritura, doctrina cristiana, historia antigua, romana y de España,
aritmética, dibujo y gramática castellana, amén de francés,
geometría y geografía, a las que concurrían “gratis
y en premio los alumnos que por su capacidad y ejemplar conducta se han hecho
acreedores a tal distinción”.
En 1846 y fue llevado por su padre, que trabajaba como mayordomo en establecimientos
ganaderos de Rosas, a la pampa bonaerense donde entra en contacto
directo con el gaucho y sus tareas, en una época de intensa actividad de
los saladeros.
Según su hermano Rafael: “Allá en Camarones
y en Laguna de Los Padres se hizo gaucho, aprendió a jinetear,
tomó parte en varios entreveros y presenció aquellos grandes trabajos
que su padre ejecutaba y de que hoy no se tiene idea. Esta es la base de los profundos
conocimientos de la vida gaucha y amor al paisano que desplegó en todos
sus actos”.
En 1853, ingresó en el ejército e intervino en la represión
del levantamiento del coronel Hilario Lagos contra el gobierno
de Valentín Alsina. Ese año resultó vencido
en San Gregorio, y al año siguiente actuó nuevamente,
esta vez como teniente, contra las fuerzas de Lagos en la batalla
de El Tala, donde su bando resultó victorioso.
En 1856 Hernández se alinea al Partido Federal
Reformista, que propiciaba la incorporación de Buenos Aires a
la Confederación presidida por Urquiza con sede en Entre
Ríos.
Ese año se inicia en el periodismo al vincularse con La Reforma Pacífica,
diario que representaba los intereses del grupo porteño que aspiraba a
la nacionalidad, pero no del modo Urquicista.
En 1858 y luego de un duelo por razones políticas, abandona las filas de
la milicia y emigra a Paraná, Entre Ríos, en donde trabajó
como empleado de comercio y en la Administración Nacional.
En 1859 participa en la batalla de Cepeda con el grado de capitán
de la Confederación.
En1861 los ejércitos de la Confederación y del estado de Buenos
Aires se enfrentaban en la batalla de Pavón, y Hernández
actuó como capitán bajo el mando de Urquiza resultando
vencido por las fuerzas bonaerenses de Bartolomé Mitre.
En noviembre del mismo año José y Rafael
Hernández (su hermano) participaron en la batalla de Cañada
de Gómez, donde nuevamente resultan vencidos por las tropas mitristas.
Mientras se organizaban focos de resistencia federal en el interior del país,
bajo la conducción del general Angel Vicente Peñaloza,
el coronel Felipe Varela, el general Ricardo López
Jordán y otros, Derqui presentaba su renuncia
y emigraba a Montevideo, Pedernera declaraba acéfalo el
gobierno nacional y Mitre era designado presidente provisional,
para en mayo de 1862 resultar electo definitivamente presidente por el Congreso.
En1863 José Hernández funda y redacta El
Argentino, periódico que sumaría su esfuerzo a El
Litoral, redactado por Evaristo Carriego, en la
defensa del ideal federal provinciano.
El 12 de noviembre de ese año el general Ángel Vicente Peñaloza,
es asesinado y decapitado, y su cabeza es exhibida en una pica, en una plaza de
Olta, La Rioja.
La noticia de esta muerte conmueve a Hernández quien escribe
en El Argentino la apología del “Chacho”
(apodo con el que era conocido Peñaloza) al tiempo que anatematiza a sus
enemigos políticos lo cual lo enfrenta no sólo con Mitre sino también
con Domingo F. Sarmiento.
En 1867 se traslada a Corrientes y es designado Fiscal Interino del Estado.
Allí escribe en El Eco de Corrientes y sostiene
una ardorosa polémica con el diario opositor La Esperanza,
que lo ataca en su condición de funcionario oficial.
Entre tanto en Buenos Aires la cuestión de la capital daba origen a la
división del partido Mitrista en dos fracciones: Los que
seguían sus principios –convertir a Buenos Aires en capital de la
República– se denominaban “nacionalistas”
(apodados “crudos”) y sus opositores, encabezados por Adolfo
Alsina, llamados “autonomistas” (“cocidos”),
porque defendían el localismo porteño y la autonomía de la
provincia de Buenos Aires.
El partido nacionalista sostenía la candidatura del ministro de Relaciones
Exteriores, Rufino de Elizalde y el autonomista propiciaba a
su jefe, el doctor Adolfo Alsina. Como una transacción
entre las tendencias opositoras surgió la candidatura de Domingo
Faustino Sarmiento.
El 21 de julio de 1868 Hernández publica en el diario
La Capital de Rosario un ataque el proyecto de Sarmiento
de introducir métodos y maestros norteamericanos, de acuerdo con su concepto
de civilización y a riesgo de modificar las tradiciones pedagógicas
nacionales.
En él decía (quizás encendiendo la mecha para la futura polémica
Martin Fierro vs. Facundo):
“Es un destino bien amargo el de esta pobre República. Esto se
llama ir de mal en peor.
Mitre ha hecho de la República un campamento. Sarmiento va a hacer de ella
una escuela.
Con Mitre ha tenido la República que andar con el sable a la cintura.
Con Sarmiento va a verse obligada a aprender de memoria la anagnosia, el método
gradual y los anales de Da. Juana Manso. Estas son las grandes figuras que vienen
a regir los destinos de la patria de Alvear y San Martín!
Pero, ¿ Consentirá el Congreso, consentirán los hombres influyentes
de la República, consentirá el país en que un loco, que ya
ha fulminado sus anatemas contra el clero y contra la religión, que ha
dicho que va a nombrar una mujer para Ministra de Culto, que es un furioso desatado,
venga a sentarse en la silla presidencial, para precipitar al país a la
ruina y al desquicio ? No lo creemos; esperamos que el patriotismo y la reflexión
no nos hayan abandonado del todo y que antes que consentir en semejante escándalo,
tendrán bastante energía para decirle al partido de los anarquistas
'hasta aquí no más', y al loco predilecto de los perturbadores,
que se vuelva a su destierro político, a estudiar los diversos métodos
de las escuelas americanas”
El 12 de octubre de 1868 asume la presidencia de la Nación Domingo
Faustino Sarmiento , y un mes más tarde José Hernández
se establece en Buenos Aires donde funda El Río de la Plata,
diario que enarbola las banderas de la autonomía municipal, abolición
de contingentes de fronteras y elección popular de jueces de paz, comandantes
militares y consejeros escolares pero en un tono equilibrado y carente de ataques
personales, recurso que por entonces era habitual en la prensa.
Más que la crítica circunstancial el periódico de Hernández
procuró afrontar los problemas del tema social que luego desarrollaría
en abundancia en su poema: el gaucho.
Es el gobierno, afirma Hernández, el que “convierte
al gaucho en matrero, en delincuente, en asesino”
El 19 de agosto de 1869 Hernández publicaba en El Río
de la Plata el artículo titulado “Hijos y entenados”
en el que sostenía:
“Tiempo es ya que los gobiernos empiecen a preocuparse de aplicar al
mal remedios eficaces, para garantirnos de sus invasiones y se deje de girar perpetuamente
en derredor de un círculo vicioso [. . .].
“¿Qué se consigue con el sistema actual de los contingentes?.
Empieza por introducirse una perturbación profunda en el hogar del habitante
de la campaña. Arrebatado a sus labores, a su familia, quitáis un
miembro útil a la sociedad que lo reclama, para convertirlo en un elemento
de desquicio e inmoralidad.
“Parece que lo menos que se quisiera fomentar es la población laboriosa
de la campaña o que nuestros gobiernos quisieran hacer purgar como un delito
oprobioso el hecho de nacer en el territorio argentino y de levantar en la campaña
la humilde choza del gaucho. [. . .].
“Es la campaña, pues, fuente de nuestra riqueza y de nuestro porvenir
económico y social, la que necesita de garantías, de medidas liberales
y protectoras. Es necesario desarrollar su industria, fomentar la población
nacional, escudar al ciudadano contra los atentados de la fuerza. [. . .].
“Nosotros nos pronunciamos no sólo contra el atentado que envuelve
la reglamentación actual del servicio de fronteras, sino contra la ceguedad
que así nos arrastra al precipicio y así desconoce nuestros más
fundamentales intereses.”
El 11 de abril de 1870 estalla en Entre Ríos un movimiento revolucionario
encabezado por el general Ricardo López Jordán,
Urquiza es asesinado por considerárselo traidor a la causa
federal y en Buenos Aires comenzaron a ser vigilados los nombres de la oposición,
entre ellos Hernández.
A fines de 1870 incorporado a las filas del ejército jordanista comparte
la derrota de Ñaembé el 26 de enero de 1871 para
luego emigrar junto con López Jordán a Santa Ana
do Livramento, en territorio brasileño, donde permaneció hasta principios
de 1872.
Luego de pasar por Uruguay en donde habría hecho alguna incursión
periodística regresa a Buenos Aires amparado en una amnistía de
Sarmiento y donde publica el poema gauchesco: El gaucho Martín
Fierro.
A mediados de 1873 López Jordán invadió
Entre Ríos y el gobierno de Sarmiento puso precio a su cabeza y la de sus
colaboradores. Hernández en su condición de tal
buscó refugio nuevamente en Montevideo, donde reinició sus tareas
periodísticas.
En1875 regresa a Buenos Aires en el marco de la política conciliadora de
Nicolás Avellaneda.
En 1877 fue candidato a senador bonaerense por el Partido Autonomista.
Al año siguiente se asoció con Rafael Casagemas en la “Librería
del Plata”.
En 1879 fue diputado por la segunda sección electoral en la Legislatura
de la provincia de Buenos Aires y un año más tarde obtuvo la presidencia
de la Cámara. Ese mismo año publica la segunda parte del poema:
La vuelta de Martín Fierro.
Electo en 1881 (y reelecto en 1885) fue vocal del Consejo General de Educación
y senador provincial de Buenos Aires,
En 1881 escribió la Instrucción del Estanciero,
una especie de manual destinado a transmitir a los hombres de campo experiencias
y conocimientos en materia rural, naturaleza de los campos bonaerenses, pastos,
construcciones rurales, ganado vacuno, marcas y señales, cría del
ganado caballar, ganado lanar y manejo de personal. El libro puede ser considerado
como un manual de cultura gaucha, o “civilización del cuero”
como se la ha denominado, y resulta sumamente interesante para comprender la época.
Con el gobernador Dardo Rocha trabajó en el proyecto de
fundación de la capital bonaerense. Si bien resulta lógico interpretar
la denominación por la proximidad del río, algunos estudiosos sugieren,
basándose en la tradición oral, que la denominación de “La
Plata” estaría también vinculada al segundo apellido de su
abuelo paterno, José Gregorio Hernández Plata.
La fundación tuvo lugar el 19 de noviembre de 1882 y se sirvió un
asado preparado por el mismo José Hernández.
José Hernández falleció el 21 de octubre
de 1886 de una afección cardíaca.

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